Un café entre amigos

Días atrás, una compañera de trabajo me propuso que fuéramos a tomar un café con calma durante la pausa para el desayuno. A pesar de que el tiempo disponible es escaso, acepté gustoso su invitación.

Llegué a la cafetería pocos minutos antes de la hora acordada, y enseguida lo hizo ella acompañada de dos personas, una mujer y un hombre. Ambas me eran desconocidas. La mujer resultó ser la que me había indicado que vendría con nosotros, aunque yo no había captado el mensaje: Calma. El hombre me fue presentado como Estrés. Nos sentamos los cuatro alrededor de una mesa y empezamos a charlar animadamente. Bueno, unos más que otros. Trataré de explicarme.

Calma era una persona de mucho escuchar y poco hablar, aunque cada vez que intervenía en la conversación era para decir algo inteligente, o al menos oportuno o interesante. Agradable, en cualquier caso. No tenía inconveniente alguno en interrumpir su discurso para agitar el café y tomar un sorbo, para a continuación finalizar tranquilamente su disertación.

Estrés era todo lo contrario. Su plática era poco ocurrente y hablaba atropelladamente. También agitaba su café, pero lo hacía de modo compulsivo y mirando su reloj cada pocos segundos. Su lengua era más rápida que su cerebro, lo que le llevaba a tartamudear e incluso a olvidar el final de la frase que había iniciado. Interrumpía continuamente a los demás sin la menor consideración.

Una vez me hube quedado a solas con mi compañera, le propuse que en lo sucesivo invitara a Calma a unirse a nosotros durante la pausa laboral siempre que quisiera, pero que evitara en la medida de lo posible que nos acompañara Estrés. Asimismo le indiqué que intentaría traer para la próxima ocasión a un buen amigo cuya presencia siempre me resulta de lo más constructiva, además de gratificante. No le dije cuál era su nombre. Cuando llegara el momento ya le presentaría a Criterio.

2 comentarios en “Un café entre amigos

  1. Sorprendida ante el desarrollo de la historia. Por desgracia hay veces que hay gente así, que puede saturarte sin pretenderlo en un breve lapso de tiempo y que no tiene criterio a la hora de escoger los temas que se tratan, ni criterio ni delicadeza. Un relato demasiado real.

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