Dos generaciones de Andrés Hernández con inquietudes artísticas

En la Casa de la Cultura Francisco Rabal de la localidad murciana de Águilas, hay en exposición permanente un cuadro de mi padre titulado “El Hornillo”. Desde hace unos días y en la biblioteca ubicada en el mismo centro cultural, también está disponible mi último libro, Universos Adyacentes.

La producción pictórica de mi padre, Andrés Hernández Martínez (1926-2008), no está catalogada y sí muy dispersa. Calculo que debe rondar el centenar de obras, de las cuales una buena parte se compone de paisajes de su Águilas natal. También realizó un buen número de retratos, tanto por encargo como de su propia familia.

Fue autodidacto. No asistió jamás a ninguna escuela, pero tenía un don natural para el dibujo y la pintura. La primera de sus obras (al menos de las que se conservan) fue un autorretrato realizado a lápiz utilizando dos espejos, y lo dibujó cuando tenía 19 años.

foto-suya-recortada.jpg
Andrés Hernández Martínez

Años más tarde, al final de los 60 o principios de los 70 fue cuando se animó a realizar cuadros de mayor formato. No puedo precisar si se inició con el óleo o con la acuarela, aunque utilizó ambas técnicas con igual maestría. Una de sus virtudes era la paciencia, cualidad imprescindible para trabajar el hiperrealismo. Metódico tanto en el esbozo del dibujo como en la precisión de la pincelada, la realización de un cuadro le llevaba un tiempo considerable. El hecho de no dedicarse profesionalmente y tener que hacerlo una vez finalizada su jornada laboral también hacía que se prolongara el proceso de creación.

No era lector habitual, pero cuando llegaba a sus manos un libro que le llamara la atención, lo saboreaba para después comentarlo y recomendarlo. Así llegué a conocer autores como Anton Chéjov, u obras como las Novelas Ejemplares de Cervantes.

lali.jpgTambién tenía un excelente oído musical. Siendo yo aún un niño, me apuntó a clases de guitarra y acordeón. El profesor, Juan Egea, además de enseñarnos a tocar los instrumentos, también había formado una especie de rondalla. Al cabo de un tiempo mi padre decidió comprar un laúd. Sin haberle enseñado nadie ni los rudimentos de la música ni la técnica propia del instrumento, en pocas semanas era capaz de interpretar con razonable calidad mazurcas, pasodobles y otras canciones que él recordaba de su juventud.

Ahora, dos generaciones de Andrés Hernández, un cuadro y un libro, comparten espacio en esa tierra que él adoraba, y que también yo llevo en el corazón. Es algo que para mí tiene un valor simbólico importante, ya que ahí están nuestras raíces, y no sólo de estas dos generaciones, sino de muchas más.

bar-pala.jpg

 

autorretrato.jpg

2 comentarios en “Dos generaciones de Andrés Hernández con inquietudes artísticas

  1. Debe de ser muy especial poder compartir espacio en un museo con tu padre. El cual, tras leer tu testimonio, juzgo debió de ser un hombre con mucho talento y sensibilidad. Tocar el laúd no es fácil. Pintar bien también es un arte complicado. Mis más sincera enhorabuena.

    Le gusta a 1 persona

    1. Andres Hernández Rabal

      Pues sí. Dejar una huella, por insignificante que sea, en el lugar donde tienes tus raíces resulta estupendo. En cuanto a la figura de mi padre, fue una persona que derrochó talento y humildad a partes iguales. Gracias. 😊

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s