El sesgo de confirmación y otras realidades incómodas

Nada hay de negativo en leer un texto escrito por alguien a quien le otorgamos una cierta superioridad intelectual, y sentir un agradable cosquilleo al ver que sus ideas coinciden en mayor o menor medida con las nuestras. Es una especie de orgasmo intelectual de bajo nivel, así como un nutritivo alimento para la vanidad.

El problema radica en aquéllos quienes únicamente se interesan por las tesis en las que esperan encontrar esa autoafirmación de sus ideas, o en quienes las opiniones contrarias le llevan a un estado de irascibilidad. En muchos casos, el sujeto en cuestión se limita a leer la tesis renunciando a interesarse por la argumentación; cuando sin ésta, el valor de aquélla resulta difícil de ponderar, o  incluso se imposibilita su cabal comprensión.

El sujeto en cuestión se limita a leer la tésis renunciando a interesarse por la argumentación.

Este tipo de personas están destinadas a caminar en círculos, excluyendo toda posibilidad de abrir un espacio interior de debate intelectual y actuando siempre en base a ideas preconcebidas, en muchos casos tomadas prestadas de ideólogos interesados y convincentes. Un comportamiento típico de estos casos consiste en convertir un argumento ambiguo en prueba de validez de su ideario. No deja de resultar paradójico que un mismo argumento sirva, aunque de manera falaz, para confirmar  tanto una idea como su contraria, ignorando por completo la secuencia lógica hegeliana de tésis-antítesis-síntesis.

quote-chalk-think-wordsPero no es ésta la única trampa que nos tendemos a nosotros mismos. Existe otra cuya sutileza le hace pasar desapercibida pese a estar presente en todos los ámbitos, y que prodece de una injerencia externa. Es lo que la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann llamó “espiral del silencio”, y consiste en el aislamiento social de quienes no se someten a la opinión pública mayoritaria. Es decir, en cada momento histórico existen unas modas o tendencias que la opinión pública difunde hasta hacernos creer que se tratan de corrientes de pensamiento mayoritarias, sin que necesariamente lo sean. Si a través de los medios se difunden dichas tendencias con perseverancia (en muchas ocasiones rozando el peligroso filo del adoctrinamiento), el individuo que no las asuma como propias tenderá a ocultar sus opiniones ante el temor de ser linchado por esa turba presuntamente mayoritaria, que en ocasiones no es sino una minoría ruidosa.

Tal comportamiento da lugar a un círculo vicioso: el individuo, al censurarse bajo la apariencia de autocensura, provoca con su comportamiento que el número de seguidores de la tendencia parezca incrementarse proporcionalmente con respecto al de sus detractores; logrando que también resulte mayor el número visible de seguidores, lo que a su vez conducirá al silencio a otros detractores.

Estamos en el momento de la historia en el que, en Occidente, los ciudadanos tienen una mayor formación que en cualquier otro momento anterior; aunque tal formación sea en muchos casos de carácter técnico, en detrimento del humanístico. Tal vez ésta sea la causa última de la pandémica ausencia de pensamiento crítico que asola nuestra civilización, y cuyos resultados se irán conociendo con el paso del tiempo.

 

 

Un comentario en “El sesgo de confirmación y otras realidades incómodas

  1. Pingback: El sesgo de confirmación y otras realidades incómodas – margamoviedose

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s