Un viaje esperpéntico

Con La Odisea del labrador, Juan F. Marín nos sumerge en una nueva y esperpéntica aventura al estilo de su primera novela. Sube al crucero más disparatado que puedas imaginar.

Título: La odisea del labrador
Autor: Juan F. Marín
Género: Humor – esperpento
Editorial: Kaizen Editores. Colección Impacto vol. I. Año 2022
Página del autor: Escaparate literario

Sinopsis:

Paco, cantante, abogado y bebedor, se embarca en un crucero tratando de viajar hacia su destino. Allí encuentra todo tipo de personajes insólitos: el anciano Salustiano y su rica novia, el monje Stephen Carmona, extravagantes figuras del mundo de la música… Asesinatos y misterios en una asombrosa e hilarante aventura que lo conducirá al recóndito país tropical Puerto Gocera. ¡Embarquen!

Ambientada en la época actual, Juan F. Marín hace desfilar por las páginas de La odisea del labrador los personaje más inverosímiles en forma de caricaturas esperpénticas. Paco, el protagonista, decide realizar un viaje para «ver mundo, empaparme de nuevas culturas y lugares exóticos donde pueda madurar como persona y adecuar mi existencia a los vaivenes que el destino tenga a bien depararme». A partir de esa idea expresada con tal grandilocuencia, decide embarcarse en un crucero rumbo a un país tropical.

Durante el trayecto se suceden sin descanso las situaciones absurdas provocadas por personajes que no lo son menos, escenas en la que la razón cede el paso a lo descabellado, provocando así que su apariencia sea más onírica que real. El tono valleinclanesco de la novela resulta evidente.

El lenguaje utilizado se convierte en una amalgama en la que el exabrupto y la expresión culta conviven con total naturalidad. En ese sentido cabe destacar el amplio vocabulario del que el autor hace gala, poniendo en boca de los personajes expresiones cargadas de pedantería que no hacen sino resaltar el humor y la ironía que sobrevuela cada una de las páginas de la obra.

La odisea del labrador es un libro que para su disfrute resulta conveniente que el lector deje a un lado su parte racional y se sumerja en los distintos ambientes que se van sucediendo a modo de observador, como si fuera un personaje más que es testigo directo de los hechos desde dentro de las propias escenas. De esta forma las risas están garantizadas, aunque conviene no olvidar que ese humor viene dado en buena medida por las miserias que envuelven a los protagonistas.

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